Me ofrecen compañeros del Departamento esta información de la oferta de idiomas en la Universidad de Oviedo, abierta a los universitarios y a los no universitarios: http://www.europapress.es/asturias/noticia-universidad-oviedo-presenta-casa-lenguas-centro-referencia-idiomas-asturias-20090225150210.html. Las posibilidades son inmensas y sobran comentarios.
Los estudios de humanidades (como también las ciencias puras, aunque menos) están siendo expulsados en gran medida del nuevo proyecto de la universidad española, el cual incluye, por un lado, la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (una adaptación poco homologable, todo sea dicho), por otro lado, una radical mudanza del concepto de universidad y, finalmente, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, una reconversión estrictamente economicista de estos estudios. Ganan peso los estudios aplicados, que permiten crear mano de obra específica para los empleadores (vulgo “capital”). También quedan bien parados aquellos que, sirvan para lo que sirvan, poseen una gran cantidad de alumnos, pues pasan a considerarse “rentables”.
Pierden peso las antiguas licenciaturas, pues se quedan sin su segundo ciclo. Además, salvo casos especiales, debido a las exigencias de número de alumnos y apoyo externo (financiación de empresas e instituciones), no se les permitirá proponer másteres [sic].
Las humanidades, que de antiguo sufren ya los efectos de esta persecución (piénsese por ejemplo, en las convocatorias de los diferentes programas oficiales de investigación o en el sistema de evaluación de la actividad investigadora), desaparecerán de muchas universidades o quedarán reducidas a la mínima expresión.
Leo en El Periódico Extremadura del 22 de marzo una entrevista realizada a la Ministra de Ciencia e Innovación, Dª Cristina Garmendia. Reproduzco una pregunta con su respuesta:
¿Por qué hay una oleada de protestas contra el plan de Bolonia?
Los focos anti-Bolonia están muy segmentados. Esto explica la diferencia que ha habido de respuesta, por territorios y ámbitos, ante la última convocatoria de huelga, que no ha llegado al 2%. Hay colectivos de profesores y estudiantes en el campo de las humanidades y las ciencias sociales, por ejemplo, que interpretan que la misión investigadora que fomentamos en la universidad supone una amenaza para la dimensión humanística, cuando lo que queremos es que la formación en valores y el espíritu crítico esté muy presente. Y vamos a crear un grupo de trabajo, presidido por Gregorio Peces-Barba, para potenciar esa dimensión.
Brevísima relación de comentarios:
Uno: Si se pregunta por las protestas contra Bolonia, ¿por qué se acaba hablando de las humanidades?
Dos: Las humanidades no son una “dimensión”, sino estudios universitarios que existen desde el mismo origen medieval de las universidades (gramática, retórica, latín, filosofía...) y que se han enriquecido en las sociedades modernas y desarrolladas: culturas modernas, culturas clásicas, literatura, lingüística, arte, historia, geografía, etc. Su función nunca ha sido fabricar mano de obra entrenada para uso de “empleadores”, sino formar élites culturales para altas funciones técnicas de la administración, de la educación, de la investigación o del trabajo privado en su ámbito (escritores, traductores, editores, críticos, gestores culturales, representación internacional, etc.)
Tres: No es competencia de las humanidades la “formación en valores” (no más que cualquier otra rama de la ciencia). Eso compete, en todo caso, a moralistas y psicopedagogos. Éstos últimos son los responsables por la introducción de conceptos como éste en las “competencias” de los grados, revelando la extraordinaria desconfianza que nuestros dirigentes educativos tienen de los estudiantes universitarios, considerados, sin duda, inmaduros, irresponsables, asociales, violentos, antidemocráticos y maleducados.
Cuatro: ¿”Espíritu crítico”? Explíquense, por favor... Espero, en cualquier caso, que a los críticos no les manden más “mossos d'esquadra” (véase mi próxima entrada en el blog).
Cinco: La investigación no está reñida con las humanidades: son las convocatorias de proyectos de investigación de este ministerio (y de otras instituciones) las que han excluido sistemáticamente a las humanidades hasta conseguir que éstas no tengan presencia relevante.
Seis: Si su política universitaria no supone un peligro para las humanidades, ¿por qué se crea un grupo de trabajo dirigido por Gregorio Peces-Barba?
Siete: ¿Por qué Gregorio Peces-Barba?
Muchas preguntas quedan en el aire y muchas contradicciones demuestran quienes rigen los destinos de la universidad española. No es posible transmitir con claridad los fines y los medios de la reforma si existen propósitos inconfesables en el origen de la reforma y si no se está del todo convencido de que se cambia para mejor en todos los ámbitos y en todos los estudios.
Las declaraciones de Dª Cristina Garmendia, dirigidas a calmar los recelos de las humanidades, consiguen el efecto contrario. Los estudios humanísticos serán reducidos a la mínima expresión y es muy posible que los departamentos implicados, al menos los profesores más entusiastas que no sean expulsados de la carrera, si no se les prohíbe, acaben organizando academias libres, ágoras públicas, aulas abiertas o centros de estudios para la docencia y la investigación absolutamente ajenos a la predación economicista de los grados boloñeses. Yo me apunto. Como en la Universidad de Oviedo.
