lunes 23 de marzo de 2009

Más sobre la enseñanza de idiomas y otras cosas

Me ofrecen compañeros del Departamento esta información de la oferta de idiomas en la Universidad de Oviedo, abierta a los universitarios y a los no universitarios: http://www.europapress.es/asturias/noticia-universidad-oviedo-presenta-casa-lenguas-centro-referencia-idiomas-asturias-20090225150210.html. Las posibilidades son inmensas y sobran comentarios.

Los estudios de humanidades (como también las ciencias puras, aunque menos) están siendo expulsados en gran medida del nuevo proyecto de la universidad española, el cual incluye, por un lado, la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (una adaptación poco homologable, todo sea dicho), por otro lado, una radical mudanza del concepto de universidad y, finalmente, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, una reconversión estrictamente economicista de estos estudios. Ganan peso los estudios aplicados, que permiten crear mano de obra específica para los empleadores (vulgo “capital”). También quedan bien parados aquellos que, sirvan para lo que sirvan, poseen una gran cantidad de alumnos, pues pasan a considerarse “rentables”.

Pierden peso las antiguas licenciaturas, pues se quedan sin su segundo ciclo. Además, salvo casos especiales, debido a las exigencias de número de alumnos y apoyo externo (financiación de empresas e instituciones), no se les permitirá proponer másteres [sic].

Las humanidades, que de antiguo sufren ya los efectos de esta persecución (piénsese por ejemplo, en las convocatorias de los diferentes programas oficiales de investigación o en el sistema de evaluación de la actividad investigadora), desaparecerán de muchas universidades o quedarán reducidas a la mínima expresión.

Leo en El Periódico Extremadura del 22 de marzo una entrevista realizada a la Ministra de Ciencia e Innovación, Dª Cristina Garmendia. Reproduzco una pregunta con su respuesta:


  • ¿Por qué hay una oleada de protestas contra el plan de Bolonia?

  • Los focos anti-Bolonia están muy segmentados. Esto explica la diferencia que ha habido de respuesta, por territorios y ámbitos, ante la última convocatoria de huelga, que no ha llegado al 2%. Hay colectivos de profesores y estudiantes en el campo de las humanidades y las ciencias sociales, por ejemplo, que interpretan que la misión investigadora que fomentamos en la universidad supone una amenaza para la dimensión humanística, cuando lo que queremos es que la formación en valores y el espíritu crítico esté muy presente. Y vamos a crear un grupo de trabajo, presidido por Gregorio Peces-Barba, para potenciar esa dimensión.


Brevísima relación de comentarios:

Uno: Si se pregunta por las protestas contra Bolonia, ¿por qué se acaba hablando de las humanidades?

Dos: Las humanidades no son una “dimensión”, sino estudios universitarios que existen desde el mismo origen medieval de las universidades (gramática, retórica, latín, filosofía...) y que se han enriquecido en las sociedades modernas y desarrolladas: culturas modernas, culturas clásicas, literatura, lingüística, arte, historia, geografía, etc. Su función nunca ha sido fabricar mano de obra entrenada para uso de “empleadores”, sino formar élites culturales para altas funciones técnicas de la administración, de la educación, de la investigación o del trabajo privado en su ámbito (escritores, traductores, editores, críticos, gestores culturales, representación internacional, etc.)

Tres: No es competencia de las humanidades la “formación en valores” (no más que cualquier otra rama de la ciencia). Eso compete, en todo caso, a moralistas y psicopedagogos. Éstos últimos son los responsables por la introducción de conceptos como éste en las “competencias” de los grados, revelando la extraordinaria desconfianza que nuestros dirigentes educativos tienen de los estudiantes universitarios, considerados, sin duda, inmaduros, irresponsables, asociales, violentos, antidemocráticos y maleducados.

Cuatro: ¿”Espíritu crítico”? Explíquense, por favor... Espero, en cualquier caso, que a los críticos no les manden más “mossos d'esquadra” (véase mi próxima entrada en el blog).

Cinco: La investigación no está reñida con las humanidades: son las convocatorias de proyectos de investigación de este ministerio (y de otras instituciones) las que han excluido sistemáticamente a las humanidades hasta conseguir que éstas no tengan presencia relevante.

Seis: Si su política universitaria no supone un peligro para las humanidades, ¿por qué se crea un grupo de trabajo dirigido por Gregorio Peces-Barba?

Siete: ¿Por qué Gregorio Peces-Barba?

Muchas preguntas quedan en el aire y muchas contradicciones demuestran quienes rigen los destinos de la universidad española. No es posible transmitir con claridad los fines y los medios de la reforma si existen propósitos inconfesables en el origen de la reforma y si no se está del todo convencido de que se cambia para mejor en todos los ámbitos y en todos los estudios.

Las declaraciones de Dª Cristina Garmendia, dirigidas a calmar los recelos de las humanidades, consiguen el efecto contrario. Los estudios humanísticos serán reducidos a la mínima expresión y es muy posible que los departamentos implicados, al menos los profesores más entusiastas que no sean expulsados de la carrera, si no se les prohíbe, acaben organizando academias libres, ágoras públicas, aulas abiertas o centros de estudios para la docencia y la investigación absolutamente ajenos a la predación economicista de los grados boloñeses. Yo me apunto. Como en la Universidad de Oviedo.


domingo 22 de febrero de 2009

¿Qué es eso de Bolonia?


A lo largo de las últimas semanas, el Vicerrector de Planificación Académica, D. Javier Grande Quejigo (http://www.unex.es/unex/gobierno/direccion/viceplan), compañero estimado de la Facultad de Filosofía y Letras, ha venido impartiendo charlas a la comunidad universitaria bajo el título de "¿Qué es eso de Bolonia?" La última de ellas, precisamente, en nuestra facultad.

El domingo 22 de febrero, cuando empiezo a escribir esto, se distribuía junto con El Periódico Extremadura (supongo que no sería el único diario en hacerlo), un folleto cuya portada reproduzco en la imagen adjunta. No va firmado, aunque es de suponer que su contenido coincide básicamente con la exposición del Vicerrector responsable por la adaptación de la UEx al Espacio Europeo de Educación Superior. En la contraportada aparecen las instituciones responsables por el folleto: Universidad de Extremadura, Consejo Social de la Universidad de Extremadura y Junta de Extremadura. En consecuencia, las ideas ahí expuestas son la expresión fiel del modelo universitario que las más altas instituciones de la región han adoptado para la reforma de los estudios superiores. Más que las preguntas y respuestas concretas del opúsculo (algunas de mucha enjundia para ser comentadas), lo más interesante es comprobar la orientación general que nuestras instituciones han imprimido a su propuesta de nueva universidad.

Por ahora, me voy a detener solo en las referencias al aprendizaje de idiomas por parte de los futuros alumnos. A este tema se refieren las preguntas 35 y 36 (capítulo "IV . Nuevas formas de aprender y enseñar", pág. 8). Veamos la primera pregunta y su respuesta:

35. ¿Se necesita saber idiomas? No es necesario saber idiomas, aunque tener un dominio aceptable de alguno es importante para aprovechar los programas de movilidad internacional, realizar prácticas en el extranjero y para el ejercicio de la profesión.

No encontramos aquí una información fundamental para el alumno: la nueva normativa aprobada por la UEx exige, para que un alumno obtenga su título universitario (cualquier título), que demuestre un nivel medio de idioma moderno. Si esto se va a llevar a la práctica, naturalmente sí se necesita saber idiomas: es obligatorio. ¿Por qué se oculta esto? ¿Se teme asustar a los futuros alumnos? ¿No se prevé aplicar la normativa?... Para aprovechar los programas de movilidad internacional y para realizar prácticas en el extranjero, una buena capacitación en idiomas es absolutamente imprescindible, no simplemente "importante". En cuanto al ejercicio de la profesión, depende mucho de cuál sea ésta, aunque, en la mayor parte de los casos, no me parece necesaria si se ejerce en Extremadura. Veamos la segunda pregunta:

36. A quien no sepa idiomas, ¿se los enseñarán en la universidad? La universidad no es una academia de idiomas, aunque da facilidades para la práctica de los mismos. No obstante, en la UEX habrá que demostrar una competencia mínima en idiomas antes de finalizar los estudios de Grado.

Los departamentos universitarios de lenguas modernas sí enseñamos idiomas y no tenemos como ocupación "dar facilidades para la práctica" de idiomas (¿algún responsable me podría explicar qué significa esto de "dar facilidades para la práctica" de idiomas?: ni quiero que a mí se me alcance, ni creo que los futuros alumnos lo entiendan de ninguna manera). También puede ser que las máximas autoridades educativas no hayan pensado en los departamentos de lenguas modernas de nuestra universidad para formar en lenguas modernas a nuestros futuros alumnos. ¿Qué temen? Los departamentos de lenguas modernas estamos precisamente para enseñar idiomas a los universitarios y no por eso nos convertimos en escuelas oficiales de idiomas. A los alumnos, a los que se les exigirá un cierto desempeño en idiomas, la universidad les debe proporcionar la oportunidad de estudiarlos sin necesidad de matricularse en escuelas oficiales de idiomas, academias privadas, cursos en el extranjero o clases particulares.

Por otro lado, adviértase cómo ahora sí se alude a la exigencia de "demostrar una competencia mínima en idiomas" (¿por qué no antes?) Sin embargo, no se hace la alusión sin distorsionar la normativa, porque lo que se exigirá no es una "competencia mínima", sino un nivel medio.

Las más altas instituciones educativas de nuestra región, esas mismas que públicamente advierten de la importancia del conocimiento de un idioma moderno (cuando no, simplemente, del inglés), no demuestran que estén dispuestas a poner en marcha un riguroso programa de aprendizaje. Un breve paseo por las universidades españolas (pequeñas, medianas y grandes) nos revela la preocupación que tienen por ofrecer formación en idiomas modernos a todos sus alumnos. Algunos ejemplos: en la Universidad de las Islas Baleares (http://www.uib.es/es/curs_sp/) existe un Servicio de Idiomas exclusivamente dedicado a esto con una actividad extraordinaria (cursos propios, cursos ofrecidos por los departamentos de lenguas modernas, participación de alumnos extranjeros, acreditación de nivel de idioma, publicaciones, normalización lingüística del catalán, centros de autoaprendizaje, cursos de español, etc.); en la Universidad de Vigo existe un Centro de Lenguas (http://www.uvigo.es/areas/centrolinguas/index.gl.htm) que ofrece sus servicios de formación en español y gallego para los alumnos extranjeros y de idiomas modernos a los alumnos propios como parte de su programa de formación; la Universidad de Zaragoza ha transformado su antiguo Instituto de Idiomas, ubicado exclusivamente en la capital aragonesa, en un Centro Universitario de Lenguas Modernas (http://www.unizar.es/idiomas/) con actividad en seis campus universitarios y diferentes sistemas de aprendizaje (cursos generales de nueve idiomas, cursos intensivos de cinco idiomas, cursos específicos que incluyen lengua y cultura, cursos de autoaprendizaje, conversación, etc.); el Servicio Central de Idiomas de la Universidad de Salamanca (http://sci.usal.es/) no solo incluye cursos de idiomas extranjeros, sino también una propuesta admirable de gallego, catalán y euskera que debería ser obligatoria en toda España, además de una carta de servicios centralizados muy atractiva (servicio de traducción, exámenes oficiales, justificación de becas, asesoramiento lingüístico, etc.) Es muy fácil navegar por los sitios de las universidades españolas: os invito a hacerlo, aunque la comparación con nuestra universidad resulte algo deprimente.

La Universidad de Extremadura posee un potencial extraordinario para competir con ventaja ante cualquier otra universidad: las áreas de idiomas modernos existentes (francés, portugués, gallego, italiano, árabe, alemán, inglés) más el Centro de Estudios Gallegos, el Centro de Estudios Belgas, el Centro de Lengua Portuguesa / Instituto Camões, los exámenes oficiales que ya se ofertan de portugués (certificación oficial del Instituto Camões), español (certificación oficial del Instituto Cervantes) y gallego (certificación oficial de la Secretaría General de Política Lingüística de la Xunta de Galicia), becas para estudiar cursos en universidades extranjeras, etc. En vez de aprovechar esto, nuestras autoridades esconden la realidad del idioma moderno en la educación superior y dejan a nuestros futuros alumnos en inferioridad frente a los de otras universidades. Sinceramente, creo que aquí no nos creemos lo de la formación en idiomas. ¡Y así vamos haciendo universidad en nuestra región...!

martes 17 de febrero de 2009

El grado en cifras y colores

La diferencia entre licenciatura y grado es demasiado compleja como para reducirla a la mera opinión de gusto o de calidad. Si debiera responder a la pregunta de cuál es mejor o cuál me gusta más, el grado no resistiría la más mínima comparación, si bien ha corregido algunos defectos de la licenciatura y presenta novedosas posibilidades (prácticas, doble titulación, trabajo fin de grado, etc.) que la licenciatura no tiene. Ahora bien, este planteamiento no es justo ni correcto en el momento actual, porque el diseño de los nuevos grados en la universidad española (no confundir con la adaptación a Bolonia, es decir, al EEES) responde a un concepto nuevo de universidad y, de un modo más amplio, a un modelo distinto de lo que se pretende que la educación aporte a la sociedad.

En esta coyuntura, el grado pretende acabar con el carácter elitista de la antigua enseñanza superior, sustituye la exigencia del conocimiento por las competencias y habilidades, se apoya decididamente en las nuevas tecnologías y se orienta exclusivamente hacia las salidas profesionales.

El grado en estudios portugueses que ha aprobado la Universidad de Extremadura viene determinado además por otras circunstancias: su elaboración es responsabilidad de la Facultad de Filosofía y Letras (no de los especialistas o del Departamento de Lenguas Modernas y Literaturas Comparadas), el Rectorado ha obligado a que se uniese en un programa formativo conjunto con Filología Clásica, Filología Hispánica y el nuevo grado de estudios franceses, y, finalmente, ha tenido que diseñar la enseñanza de idiomas bajo unas condiciones contrarias a la oferta de idiomas (según normativa ideada por el equipo de gobierno de la Uex).

El resultado es el que voy a exponer a continuación, sin comentarios, y sólo con la intención de que se perciba gráficamente la realidad del nuevo grado, con todas sus virtudes y defectos. Todas las asignaturas son semestrales y de 6 créditos, por lo que cada curso se compone de dos semestres y cada semestre se compone de 5 asignaturas.

  1. Todos los grados de la misma rama de conocimiento tienen 36 créditos comunes (en nuestro caso, Geografía, Historia del Arte, Historia, Estudios Ingleses, Filología Hispánica, Filología Clásica y Lenguas Modernas). Ninguna de las materias escogidas por la Facultad pertenece a las especialidades de Lenguas Modernas (portugués o francés). Estas son las asignaturas: Gramática normativa del español, El mundo romano en sus textos, Historia de Europa, Corrientes filosóficas y científicas del pensamiento occidental y Textos fundamentales de la literatura española.



1er semestre

2º semestre











































Asignaturas de rama de conocimiento


(0% de créditos de estudios portugueses)

  1. El grado de estudios portugueses está unido al de francés, español y clásicas para formar un “programa formativo conjunto” con el que tienen que compartir la mitad de los estudios: 90 créditos de asignaturas obligatorias (incluyendo las de la rama de conocimiento) y 30 de optativas. Ninguna de las asignaturas obligatorias pertenece a Lenguas Modernas (portugués o francés), salvo parcialmente el “Segundo Idioma” (en segundo curso). Estas son las asignaturas: Lengua española, Cultura latina en sus textos (prosa), Aplicaciones ofimáticas para la gestión cultural (textos), Morfología del español, Fundamentos de lingüística, Cultura latina y sus textos (poesía), Literatura española contemporánea, Teoría de la literatura, Segundo Idioma I y Segundo Idioma II.

    Las asignaturas optativas se distribuyen entre los cursos 3º y 4º, y los alumnos pueden escoger asignaturas de portugués o del resto de especialidades.



1er semestre

2º semestre









































Programa formativo conjunto (50% del grado)


Sin participación de estudios portugueses: 65%


Participación parcial (Segundo Idioma): 10%


Participación parcial (optativas): 25%

  1. La parte exclusiva del nuevo grado de Lenguas y Literaturas Modernas (Portugués) supone, como hemos visto, únicamente el 50% de la especialidad. El título se ha diseñado unido al de Lenguas y Literaturas Modernas (Francés): posee el mismo nombre, la misma estructura de estudios y comparte más asignaturas comunes. Esto hace posible que el alumno pueda hacer simultáneamente los dos títulos: solo tendría que hacer un semestre más para completar sus estudios y salir con dos grados distintos. Por ese motivo, existen dos opciones para el futuro estudiante de nuestro grado:

      1.- Si desea hacer solo Lenguas y Literaturas Modernas (Portugués), escogerá las cinco optativas de portugués. De este modo, hará un 62,5% de asignaturas de su título y otro 37,5% de asignaturas correspondientes a otros títulos de su programa formativo conjunto.



1er semestre

2º semestre











































Sin participación de estudios portugueses: 32,5%


Segundo Idioma (no portugués): 5%


Optativas de portugués: 12,5%


Asignaturas de estudios portugueses: 50%

2.- Si el alumno desea cursar la doble titulación con Lenguas y Literaturas Modernas (Francés), deberá escoger cinco asignaturas obligatorias de francés en lugar de las cinco asignaturas optativas de portugués:



1er semestre

2º semestre











































Sin participación de estudios portugueses: 32,5%


Segundo Idioma (no portugués): 5%


Obligatorias de francés: 12,5%


Asignaturas de estudios portugueses: 50%


jueves 12 de febrero de 2009

Propuesta de máster que sustituye al CAP

En Filosofía y Letras acaba de aprobarse la propuesta de Máster Universitario de Formación para Profesor de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas por la Universidad de Extremadura (Junta del 9/2/2009). ¿Por qué "Enseñanza de Idiomas"? "Educación Secundaria Obligatoria", "Bachillerato" y "Formación Profesional" son diferentes categorías oficiales de enseñanzas medias en nuestro país. "Enseñanza de Idiomas" no lo es, ni tampoco consigue expresar bien la situación de nuestras especialidades.

Los idiomas modernos se estudian, como asignatura instrumental y obligatoria en la E.S.O., en el Bachillerato y en F.P.: no era necesario sacar de ahí la "enseñanza de idiomas" para ponerla aparte... Pero, además, es materia exclusiva en las Escuelas Oficiales de Idiomas, única institución que no aparece recogida en el título.

Nuestro Consejo de Departamento propuso una redacción corregida de la denominación del título, y eso mismo solicitamos a la Junta de Facultad. Alguna propuesta más (ya en el contenido) también tenía que ver con este problema y con la poco justificada indefinición de nuestras materias. A partir de ahora, la configuración definitiva del máster ya queda en otras manos...

El máster no nos gusta. Probablemente nuestro Departamento de Lenguas Modernas sea el menos conforme con él, pero el mayor perjuicio que se crea con su implantación el próximo curso (si nadie lo remedia) es el que van a sufrir los alumnos de las actuales licenciaturas, dado que se les va a obligar a hacer el mismo máster que a los futuros alumnos de grado. No olvidemos que el grado no es más que un primer ciclo con 4 años, frente a una licenciatura de dos ciclos completos y 5 años. De hecho, el máster completa el segundo ciclo de los futuros graduados, pero los actuales licenciados ya tienen esa categoría académica. Es, pues, injusto y hacen bien los alumnos en quejarse. La mejor solución puede ser mantener al CAP hasta que se gradúe la primera promoción de los nuevos títulos o, en su defecto, ofrecer a los licenciados la convalidación directa de una buena parte del máster.